Usuario anónimo ¿Quieres tener tu propio blog?
Crear blog gratis en OboLog

Sólo acércate más...

miércoles, 16 de febrero del 2011 a las 05:22
guardado en

Sólo acércate más

Acércate sin miedo; acércate más

que quiero contemplarte...

mirar tus ojos y sumergirme

lentamente en las oscuras

profundidades de tu ser.

Extender mis manos y abrir

las rejas de la prisión en que 

tu alma se quedó atrapada.

 

Acércate sin miedo; acércate más

que quiero desnudarte...

arrancarte esos trapos sucios

viejos y raídos; vestigios de lo que

una vez fue lino fino,

ropaje blanco y sin arrugas...

tu alma tiene frío y agoniza

en profunda soledad!

 

Quiero entrar en tu habitación y

encender un fuego ardiente...fuego

que consuma, que inquiete tus sentidos

y queme las sogas de tus ataduras,

dejándote en libertad!!

Acércate sin miedo; acércate más

que quiero entrar en tu celda y

cubrirte de besos y caricias...

 

Quiero extenderte mis brazos y

sacarte de esa oscuridad...

de las tinieblas a la luz admirable.

Mirar tus ojos, acercarme a tí

muy lentamente y sentarme contigo

a la mesa...¡nuestra mesa! aquella

que compartíamos cuando tu pan

mojabas en mi plato...

 

Vuélvete a mí; vuélvete sin miedo

sin disfraces, ni caretas. Ven...

¡¡SÓLO ACÉRCATE MÁS!!

Reunión de grupos pequeños...

lunes, 10 de enero del 2011 a las 19:09

El cuarto hombre...

miércoles, 05 de enero del 2011 a las 14:04

Meditaba en la Bendita Palabra de Dios, y no pude dejar pasar la oportunidad de compartir ésta parte de la historia, este episodio que sucedió en la vida de los 3 amigos de Daniel, (jóvenes hebreos que fueron llevados cautivos a Bablonia, por el Rey Nabucodonosor)

Es impresionante y admirable, la convicción, la firmeza de estos jóvenes a la hora de mostrar su determinación de ser fieles a Dios hasta las últimas consecuencias! Sadrac, Mesac y Abed Nego, se negaron rotundamente al igual que Daniel, a doblar sus rodillas e inclinar su corazón a la idolatría, aún cuando esta era una orden emanada directa y explícitamente del Rey.

Esto enfureció de tal manera a Nabucodonosor, que demudó su rostro y ordenó que eleven7 veces  la temperatura del horno de fuego, en el que estos jóvenes debían ser echados! (Dn 3:19). Ordenó además a unos varones vigorosos que aten a estos 3 jóvenes, con sus propias prendas de vestir (turbantes, calzas, mantos) de tal manera que sean introducidos al horno ¡completamente atados!.

En el momento en que estos sirvientes del rey se dispusieron a cumplir con su fechoría, una lengua de fuego les calcinó, pues el calor del horno era apremiante. (Dn 3:22). Para sorpresa de Nabucodonosor, lo que él ve dentro del horno de fuego, no estaba conforme a la orden que había dado y consultó al consejo:

_"No echaron 3 varones atados dentro del fuego?"  A lo que ellos respondieron positivamente. Nabucodonosor respondió: _"He aquí yo veo 4 varones sueltos paseándose en medio del fuego. Y el aspecto del cuarto, es semejante al hijo de dioses" (Dn 3:24-25)

Esto me conmovió! ¡Cuántas veces sentimos que el horno de fuego de la prueba se calienta 7 veces más! Cuántas veces nos sentimos atados, solos e irremediablemente atrapados en una situación?. Ruego al Señor que abra nuestros ojos espirituales para poder ver que a nuestro lado se pasea el cuarto "hombre"..! El mismo que estuvo con los amigos de Daniel para salvarles del fuego y liberarles de sus ataduras! El que tiene aspecto como el hijo de los dioses, porque...¡ ES DIOS! El es quien nos ha prometido estar con nosotros todos los días hasta el fin...

Cuando nos sintamos atrapados y sin salida, en medio de las pruebas y dificultades, recordemos que el Dios a quien servimos...

.. ES EL DIOS QUE SALVA, LIBRA Y HACE PRODIGIOS EN EL CIELO Y EN LA TIERRA! (Dn 6: 27) 

Como la niña de tus ojos...

martes, 19 de octubre del 2010 a las 21:59
guardado en

Como la niña de tus ojos...

Como a la niña de tus ojos, me tenías guardada en el hueco de tu mano. En ése lugar me sentía mimada y podía retozar con regocijo, como el bebé que nada seguro en el claustro materno. En el hueco de tu mano, me sentía protegida, aislada de todo lo que me pudiese dañar. Podía mirar tu rostro y buscar que mis ojos se fijaran en los tuyos, cada vez que necesitaba aprobación. Cuando alzabas tu mano, yo me sentía bien cerca de ti…pegadita a tu corazón y podía oírte susurrar a mi oído:

“No temas, porque yo te redimí; Te puse nombre, mía eres tú…a A mis ojos eres de gran estima, y te amo..”

Era emocionante sentir que me lo decías a mí. Nada es comparable a esa paz y la confianza que me daba el dormir en tus brazos, papito!…mientras no cesabas de repetirme cuánto me amabas. Y que por encima de lo que me digan o piense, o sienta…que a pesar de lo que haga o deje de hacer, tu amor es incondicional; ¡tú siempre me amarás!. Ese concepto del amor, era demasiado grande para mí, no lo podía comprender ni pude contenerlo, porque desde la miseria de mi mezquindad, apenas si mantuve mi corazón semi-abierto para ti. ¡Y pensar que como a la niña de tus ojos, tú me tenías guardada en el hueco de tu mano! No sé cómo pasó!,. ni cuándo, pero de pronto empecé a sentirme profundamente sola, demasiado insegura. Dejé de retozar con regocijo y atemorizada me puse en un rincón, a la defensiva…como un bebé que se protege de las manos asesinas que buscan arrancarlo del seno materno y desecharlo como abortivo.

En el hueco de tu mano, comencé a sentirme desprotegida… rodeada de todo lo que me podía dañar. O quizás ya no estaba allí, y yo no lo sabía. Ya no veía tu rostro y mis ojos no podían sostener tu mirada; evitaban a los tuyos, porque presentía que en ellos no hallaría aprobación. Cuánto más alzabas tu mano, yo me sentía más lejos de ti. Estaba más pegada al suelo, que a tu corazón. No sentía más ésa paz y la confianza que me dabas, papá. Es que pretendía dormir en otros brazos… El tampoco dejaba de repetirme cuánto me amaba, pero en lo profundo de mi corazón, yo sabía que su amor sí era condicionado y de seguro se acabaría. Señor, no sé en qué momento me caí del hueco de tu mano, pero sí sé que sigo siendo la niña de tus ojos.

Perdóname Señor, por no ser diligente en cuidar ese lugar de privilegio en que me tenías guardada. Perdóname Señor…no te pido que me vuelvas a colocar en tu mano, porque sé que no lo merezco. Sólo te ruego que me des un lugar junto a tus pies, y que me permitas como a aquella mujer, lavarlos con mis lágrimas. Déjame llorar aquí, en el suelo, humillada, con mi rostro junto al polvo y en posición fetal. Estoy carente, sola y ¡profundamente triste!. Déjame llorar aquí…no me toques ni me digas nada. Sólo te ruego una cosa: Mírame…mírame con ésa profunda dulzura que sólo emana de ti y ámame…por favor ámame mucho como jamás nadie me amó, ni me amará. Amame Señor…ámame como a la pequeñita, porque lo necesito. Solamente tu amor me dará la fuerza para ponerme otra vez en pie, y trepar por tu regazo hasta volver a ubicarme y mantenerme por siempre en el hueco de tu mano, bien cerca de ti, pegadita a tu corazón… …COMO LA NIÑA DE TUS OJOS…

P/D: Ese artículo  ha sido publicado por mí, hace aproximadamente un año, en http://enlacuevadeestela.blogspot.com (no obstante quise compartirlo con ustedes...)

Perseverancia...¡poderoso motor de la fe!

miércoles, 22 de septiembre del 2010 a las 21:24

Cuando yo era pequeña... de edad escolar, los profesores escribían a manera de incentivo en mi libreta de calificaciones, esta frase: "Persevera y truinfarás".

Ciertamente, yo no entendía en profundidad lo que significaba : "Persevera.."  menos aún el alcance de la afirmación: "...y triunfarás..".

Ahora que los años  y la experiencia me han enseñado con creces la sabiduría que encierra esta frase, aún así con frecuencia me olvido de aplicar ese consejo que tan sabiamente, me dieron aquellos profesores.

Muchas veces, cuando siento que he llegado al límite de mis fuerzas luchando por alguna situación; cuando creo que ya no tiene caso perseverar, permanecer o insistir en lograr el objetivo, cobarde y prematuramente  me doy por vencida.

No obstante, un ejemplo bíblico de perseverancia, me hizo recapacitar acerca de mi actitud.  Leyendo el capítulo 8 del evangelio de San Lucas, encontré allí que un varón llamado Jairo, un principal de la sinagoga, fue capaz de perseverar, de permanecer, de insistir, hasta alcanzar lo que más anhelaba su corazón.

En medio de una multitud, él vino y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa, porque su única hija de 12 años, agonizaba. Mientras Jairo  estaba acongojado y suplicante, llegó en medio de esa multitud, una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía 12 años.

El punto aquí es que, mientras Jesús atendía el caso de esta mujer, sucedió lo inevitable: ¡La hija de Jairo murió!. Al menos eso es lo que vino a comunicarle alguien que vivía en su casa; literalmente le dijo: "Tu hija ha muerto, no molestes más al maestro".

En otras palabras... "Levántate de tus rodillas y vamos a casa. Ya no tiene sentido que perseveres, ni que permanezcas en esa actitud de prostración, ni que insistas con humillarte con esta súplica ante el maestro, porque: ¡tu hija ha muerto!

Oyéndolo Jesús le dijo: "No temas, cree solamente, y tu hija será salva". ¡Y vaya que Jairo creía!¡el sí que conocía el secreto de perseverar! Sólo alguien que que tuviera fe como la que  él tenía, podría ser capaz de perseverar, de permanecer, de seguir humillado y suplicando en la presencia de Jesús, aún cuando todo parecía no tener salida.

Jairo conocía que la fe... "es la certeza de lo que se espera, y la convicción de lo que no se ve" (Hebreos 11:3).  La perseverancia de Jairo, fue el motor que activó esa fe  y como a cada acción, le corresponde una reacción,  ¡el triunfo no se hizo esperar!...¡su niñita volvió a la vida!

"... entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó y Jesús mandó que se le diese de comer". (Lc. 8:55)

   Perseverancia.... ¡poderoso motor de la fe!

Participante oficial

viernes, 30 de julio del 2010 a las 04:24
guardado en , ,

Los 10 Mejores Blogs

Nuestro pueblo se inunda!

domingo, 23 de mayo del 2010 a las 01:31
guardado en , ,

"Cuando pases  por las aguas, yo estaré contigo, y si por los ríos, no te anegarán..."

                                                                                                                           Isaías 43:2

Este pasaje bíblico escrito por el profeta Isaías, tiene una connotacion espiritual, pero hace unos pocos meses atrás, cobró  una vigencia muy literal en mi vida. Esa noche llovía con moderada intensidad, pero con una persistencia espeluznante. El pequeño arroyo que corre al fondo de mi casa y en el que con tanto placer me deleitaba pescando, parecía una víbora gigante, endemoniada, que rugía con  una fuerza descomunal. En su recorrido devoraba todo lo que encontraba a su paso y crecía...engordaba peligrosamente.

Cerca de las 4 de la madrugada, aquello se convirtió en una pesadilla. Intenté bajar los pies de mi cama, y una sensación de temor e impotencia, se apoderó de mí. El agua helada me cubrió los pies, y me hizo temblar. Un grito desgarrador salió de lo más profundo de mis entrañas. La tormenta eléctrica, había hecho que se cortara el suministro de enrgía  eléctrica. Había que actuar rápido. No había tiempo para llorar, ni cuestionar, ni siquiera pensar o reprocharnos el haber tomado la decisión de vivir en aquella casa... en aquel paisaje paradisíaco, de árboles, piedras y arroyo.

Rápidamente se despertó mi esposo y llamó a nuestro hijo. _"¡Pronto!"..."¡El agua sube muy de prisa"..."Hay que subir las cosas al ático!"_ gritaba él. ¿Por dónde comenzar? ¡Qué impotencia! Aún estábamos aletargados por el sueño. El agua ya nos llegaba a las rodillas. Buscamos vela, fósforos..el celular. ¡qué ironía!. Ahí estaban las computadoras, con toda su tecnología eperando por  un fósforo,  una vela y unas manos rápidas para sacarlas de allí. El colchón, los documentos, ¡las máquinas del taller! soldadoras, taladros, compresor..¡qué desasastre!.

Me sentía angustiada, y muy impotente. Quería ayudar a salvar del agua todo lo que se pudiese estropear. Me sentí invadida por aquel arroyo intruso. ¿Qué le hicimos para  que nos trate de esta manera? Pensé que me estaba pasando la factura por haberle robado tantas mojarritas. Allí pasaba horas, meditando, orando, riendo y llorando. Haciendo planes, agradeciendo a Dios por aquel paisaje paradisíaco que era el deleite de cualquier caminante cansado. Pero ahí estaba, ¡furioso!, y crecía...crecía demasiado rápido para mi gusto.

A mí me tocaba  portar la  vela...¡que inútil me sentía! Necesitaba mis manos libres para rescatar cosas, para salvar lo que nos había costado toda una vida poder conseguir. En medio de ese trajín, la lluvia nunca tuvo planes de cesar, ni siquiera de amainar un poco. El cielo bramaba, mientras víboritas eléctricas se dibujaban en el cielo. Centellantes, audaces y tan amenazadoras como el arroyo.

El lavarropas se iba flotando..."¡No abran la puerta" _gritaba  mi esposo. "¡O seremos arrastrados por la corriente!". "¡El perro!..."por favor entren a Nero". "¡Se va a inundar su casita!"._gritaba yo. De pronto veo pasar a mi Biblia flotando a mi lado, y lloro con más fuerzas. Era como que mi fe se destruía con ella, y se ponía a prueba al máximo. Llamo a mi otro hijo llorando (el no estaba en la casa), y le pido que se levante a oarar. Llamo a mi yerno y le pido lo mismo, no sin antes recordarle que somos su prioridad. Le pedí muy egoístamente que mientras durara aquella odisea, que no ore  por más nadie que lo hiciera sólo por su familia.

Creo  que en realidad solamente quería que Dios se ocupara de nosotros y de nadie más. Estábamos en peligro y eso nos daba todos los derechos creía yo. Más de tres horas estuvimos en en "jacke" como se dice. A las 8:00Hs comenzó a amainar la lluvia, pero los truenos y relámpagos no cesaban. Amaneció y me atreví a mirar por la ventana del ático, y hasta pude sostener el celular para tomar unas fotos. ¡Impresionante!. Todo era una gran masa de agua., y así estaba toda la ciudad. Seguíamos sin energía eléctrica, y si agua.

No fue sino hasta el día siguiente que pude ver las noticias en la tele, y lloré más aún. Lloré porque una mezcla de alivio y culpabilidad  se apoderó de mí. Hubo personas que perdieron todo, y aún la vida de sus seres queridos. Personas que no tenían un ático y tuvieron que trepar a los árboles en medio de esa tormenta con una bebita de un mes de vida en sus brazos. No faltó quien perdió su caballo que murió ahogado porque se encontraba atado. Los cerdos, gallinas, vacas. ¡Un caos total! El pueblo de Paso Yobai está rodeado de arroyos, y todos se pusieron e acuerdo ea  noche para quebrantarnos. Yo no había perdido nada más que unos papeles, algunas fotos...nada importante. Aún las agujas de mi máquina de coser encontré luego en el patio. 

Dios nos había reparado de antemano un ático, un aposento alto, un lugar para protegernos. ¡Mujer de poca fe!...¿Por qué dudé?, ¿por qué no recordé en ese momento las sabias palabras del profeta Isaías diciéndome:

"Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo. Y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en tí, porque yo,  Jehová Dios Tuyo, el Santo de Israel, soy tu salvador.."

 

 

Ver álbum de fotos »

Ventanitas indiscretas

martes, 11 de agosto del 2009 a las 14:34

ventanitas indiscretas

Aquel poeta...aquel escultor...aquel artista que me diseñó...

                    ¡es tan sabio!

Un puñado de barro le bastó para moldear mi cuerpo y

                     mis entrañas...

me dio forma de mujer y creando mis sentidos, le dio 

                    vida a todo mi ser.

Aquel artista...aquel pintor...

                    ¡es tan sabio!...

Colocó en mi rostro, dos estratégicas ventanitas indiscretas, que

sin ninguna reserva, dejan escapar mi mundo interior y

                    al mismo tiempo,

reproducen para mí con absoluta fidelidad, la infinita

                     belleza de la Creación.

Esas ventanitas de vidrio azulado, fijadas en mi rostro

                    como una cámara indiscreta

¿Cómo se atrven a reproducir tanta belleza sin pagar

                  siquiera derechos de autor?

Aquel poeta...aquel escultor...aquel artista que me diseñó.

                    ¡es tan sabio!

A las responsables de tan terrible plagio, les asignó de por

vida, la dura tarea de vaciar el contenido de mi

                   mundo interior...

gota a gota, o en una catarata de llanto incontenible,

mis ojos irán destilando para siempre, todo el contenido

                    de mi corazón.

Por causa de las lágrimas, las indiscretas ventanitas, tendrán

                distorsionada lavisión...

pero es que aquel poeta...aquel escultor...aquel artista...

¡No está dispuesto a compartir su gloria!

 

"Dad al Señor, la gloria debida, a su Nombre..." (Salmos 29:2a)

Sobre el blog

Brisas del Plata

Este blog, contiene palabras de ánimo, escritos que hacen pensar, que llevan al análisis, a la reflexión, pero por sobretodo que edifican el alma, que traen refrigerio...la cálida sensasión de ser acariciada por una suave brisa!

Ver ficha del blog en OboLog

Login

Comentarios

Sólo acércate más... (arlequini)
Es un poema precioso, felicidades......(21 feb)
Sólo acércate más... (arlequini)
Es un poema precioso, felicidades......(21 feb)
Sólo acércate más... (estelamary)
¡Gracias Lucía, por estar ahí siempre!...por hacerme sentir importante, por regalarme tu amistad, ......(16 feb)
Sólo acércate más... (luciaubeda)
que precioso es derramar un don inmenso y dejarlo de regalo para otros besos...(16 feb)
Reunión de grupos pequeños... (estelamary)
Nos reunimos un gupo de hermanos, para compartir la Bendita Palabra de Dios. Tratamos de meditar en ......(10 ene)

Más comentados

Las manos del alfarero... (6)
    “Levántate y vete a la casa el alfarero…”     Siempre me fascinó el trabajo ...
Ventanitas indiscretas (5)
Aquel poeta...aquel escultor...aquel artista que me diseñó...                     ¡es tan sabio! Un ...
Sólo acércate más... (4)
Acércate sin miedo; acércate más que quiero contemplarte... mirar tus ojos y sumergirme lentamente ...
"Yo pude ser la de esa foto..." (4)
En este mundo cada vez más globalizado, compruebo con beneplácito, qué tan dados somos los seres ...
No me vean llorar...! (3)
Estos son los momentos en que siento la vida como un traje apretado...me ahoga, me asfixia, me ...

Suscripción

Suscríbete al Feed RSS XML

También puedes suscribirte directamente con alguno de los siguientes enlaces:

  • Suscríbete en Bloglines
  • Suscríbete en Google